jueves, 4 de febrero de 2010

pensées d'aujourd'hui

cuando llueve suelo ponerme triste
mi amor no me llama y me siento triste
y hoy llueve
llueve mucho
no para de llover

berlín, madrid, santiago
BERLÍN, madrid, santiago
cuba, madrid, santiago
berlín, madrid, santiago
santiago
berlín, berlín, berlín


hago listas como la bono
listas para sacar conclusiones
listas cuyos items desequilibran los lados
y me quedo igual
tan ancha
tan confusa

leo una revista de libros
salgo junto a szymborska otra vez
los periodistas confunden b y v
nobel con novel
pienso en regalarles un manual de orto-grafía
y me salen los colores

pero yo
nunca escribo si no me grita la necesidad
sólo pienso
no valgo nada
no valgo nada
no valgo nada

he tirado a la papelera mis últimos vómitos
y no hay reciclaje posible

mañana no existe nunca
la música electrónica me hace razonar

bajo a la calle
en mi casa han hecho una pintada:
mil máquinas nunca harán una flor
camino
en el paso de zebra han puesto una plantilla:
la tercera guerra mundial no sé cómo será
la cuarta se hará con palos y piedras
me quiero meter en la cama
regreso
subo a casa

hoy que llueve
llueve mucho y mi amor no me llama
que no escribo nada a derechas
y las listas siguen sin funcionar
es más bonito el silencio
mucho más bonito
el silencio

7 comentarios:

Neorrabioso dijo...

Ah, qué bueno.

Abrazos.

Jorge Arbenz dijo...

Pues la lluvia y el silencio de su amor le sientan maravillosamente a su poesía.
Saludos muy cordiales.

Javier Belinchón dijo...

Me gusta, Vuk.

Besos.

Lila Lola dijo...

De acuerdo a tope con Jorge Arbenz. Para no valer nada escribes de la leche.

J. J. García Rodríguez dijo...

Bien, ¿callarse? Puede ser. Pero quizá después de haber dicho cosas como éstas...

Lo contrario -opino- sería un tanto imperdonable. ¡Con la de ruido que hay siempre en el mundo!

Buen poema.
Por cierto, un saludo. Siempre.

atrocity exhibition dijo...

Lágrimas invisibles

(A Paula Grau)



La mujer lloraba bajo la ducha

lágrimas invisibles,

carmín y rímel difuminados por el agua

emocionalmente herida

por humo de cigarrillo fumado sin prisa...



La mujer lloraba bajo la ducha

lágrimas invisibles,

que caían sobre los arañazos de tinta

en su espalda,

gotas inmisericordes a cámara lenta,

como en una antigua película de los años 40,

-¡donde la expresión reinaba sobre la palabra!-;



luces crepusculares

enredándose entre sus dedos

serpenteando como viejos deseos...



noche que emborrona un alma cansada

como mariposa tatuada en vuelo infinito

o reposado

como calma aparente

tras las emociones de una tormenta...



en la trastienda de los sentimientos

donde las lágrimas se tornan invisibles

bajo el agua de la ducha.

besos, Vuk
Vara

Carmen Garrido Ortiz dijo...

Bueno, bueno el poema, mujer que trastea cuando llueve. Me alegra verte con Szymborska, al menos en Cracovia y alrededores estarás protegida, aunque no te llame tu amor (los amores también tienen días de lluvia).
Viva tú.
C.G.